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Expresó que ha tenido reportes de que las empresas funerarias se enteraban por distintos medios, ya sea porque un médico o cualquier otro empleado del hospital, que les informaba de la muerte de una persona.
Después de este “informe” los agentes de ventas acudían a la morgue o al hospital para tratar de vender sus servicios, pero muchas veces molestaba a las familias que pasaban por la pérdida de un familiar. Pavlovich Camou comunicó que ahora se contemplan sanciones que van desde los 20 a mil días de salario mínimo, así como la posibilidad de revocar la concesión y un arresto de hasta 36 horas. Por lo anterior reiteró que algunas empresas dedicadas a este giro deberán cambiar su estrategia y metodología de ventas.
Fuente: Magazine Post-Mortem
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